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domingo, 27 de agosto de 2017

Esto es lo que pasa con tu vagina cuando dejas de tener sexo



Ya sea por decisión o por escasez de participantes, aunque no lo creas, la falta de sexo sí tiene consecuencias.
Por ejemplo, puede que tengas muchos cambios de humor o que te sientas menos conectada con tu pareja, si la tienes.

Y por el lado físico, no solo perderás la sonrisa por la falta de hormona oxitocina (la “hormona del amor” que te inunda cuando tienes un orgasmo), sino que tu vagina experimentará algunos efectos secundarios también, como:

1. Sexo doloroso
El día en el que por fin regreses a la vida sexual activa, puede que sea incómodo porque tus músculos se desacostumbraron a tener sexo. Si te duele, lo mejor será que pares e intentes después, con más juego previo y un poco de lubricante.

2. Tendrás problemas para llegar al orgasmo
Este efecto está relacionado al temor de “dejarse ir”, después de tanto tiempo sin hacerlo.

3. Las paredes de tu vagina podrían debilitarse
Cuando la frecuencia con la que tienes sexo disminuye, y tu sigues cumpliendo años (o sea, envejeciendo), las paredes de tu vagina se van debilitando. Esto conlleva a que el sexo sea doloroso cuando regresas a la vida sexual.

4. Puede que desarrolles vaginismo
Esta condición se da cuando los músculos vaginales se contraen tanto que la penetración, o incluso ponerse un tampón, es imposible de lo doloroso que es. En este caso, lo mejor es que un ginecólogo te revise y diagnostique.

5. Puede que padezcas más tu síndrome premenstrual
Esto realmente sucede, especialmente si estás absteniéndote incluso de masturbarte. Los orgasmos, como seguro ya sabes, tienen varios efectos positivos para tu cuerpo, por ejemplo, aliviar el dolor y la tensión.

6. Puede que lubriques menos
Otro problema del celibato es que la lubricación puede resultar difícil una vez que vuelvas a tener sexo. La lubricación disminuye conforme envejeces, y si nada te está provocando humedad allá abajo, puede que disminuya más rápido.

7. Puede que tu vagina se atrofie
Sí, esto podría pasarte. Este efecto es una mezcla del número 3 y del 6, es decir, conforme envejeces y tus paredes se adelgazan y tu lubricación disminuye, eres más propensa a que tu vagina se atrofie y sientas dolor con la penetración.

Así que ya sabes, necesitas sexo o darte un poco de placer sola, por prevención.

Fuente: actitudfem.com

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