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lunes, 31 de agosto de 2015

Una mujer egipcia se vistió por 42 años como hombre para poder trabajar y mantener a su hija





La egipcia Sisa Abu Daooh estaba embarazada cuando su esposo murió, en la década de los 70. Desde entonces, ha vivido y trabajado como hombre, por que esa es la única manera en la que ha podido tener un trabajo y mantener a su hija, Hoda.


Ella ha trabajado por más de 40 años entre los lustradores de zapatos en Luxor. Se sienta con ellos en las cafeterías, ora con ellos en la mezquita local y viste como ellos o con pantalones o una túnica tradicional hasta el piso conocida como galabeya.

 Mucha gente creía que Sisa Abu era un hombre, hasta que hace unas semanas se reveló públicamente su secreto durante 42 años. Cuando el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, la premió con el reconocimiento a las mujeres que encabezan una familia, por su esfuerzo y dificultades que ha tenido que vivir por 40 años para alimentar y ser el sostén de su hogar.


“Es una mujer trabajadora ejemplar”, dijo el presidente al darle el reconocimiento a Sisa Abu Daoh, además de otorgarle una ayuda económica de seis mil dólares.


 En una entrevista, Daohh, de 64 años, dijo que comenzó a vestir como hommbre por necesidad, para escapar de las restricciones laborales contra la mujer en un mercado dominado por los hombres y ganar lo suficiente para mantener a su hija.

Así, que decidió vestirse como hombre y conseguir un trabajo. Durante las últimas décadas, ha estado trabajando haciendo ladrillos y lustrando zapatos, con lo que ha conseguido ser el soporte económico para su familia.

Recordando el pasado, dijo que los primeros años fueron duros. Se enfrentó a abuso verbal y físico de cualquier persona que descubrió su secreto. Ella cuenta que llevaba un garrote de madera. Ella pasó siete años trabajando en la construcción y otros trabajos manuales, ganando el equivalente de menos de un dólar al día. Muchas veces los hombres con los que trabajaba no tenían idea o no les importara que ella fuera mujer. Decían: “El es bueno en su trabajo”. Le ofrecían cigarrillos y con el tiempo comenzaron a llamarle Abu Hoda, el padre de Hoda.


Aunque la desigualdad entre hombre y mujeres en el lugar de trabajo es una realidad en todas partes, la brecha de género en Egipto es uno de los peores del mundo. Según el Foro Económico Mundial, sólo el 26 por ciento de las mujeres en Egipto participan en la fuerza laboral, en comparación el 76 por ciento de los hombres. En el estudio, el país ocupa el 129o lugar de 142 países con desigualdad laboral.

Ella dijo que no piensa vestirse como mujer otra vez. Su hija Hoda dijo: “Ella no sólo es mi madre. Ella es mi madre, mi padre, todo en mi vida“.

Fuente: Planeta Curioso.com

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