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viernes, 8 de noviembre de 2013

Físicos explican cómo evitar los salpicones en el retrete

La investigación, una cuestión de dinámica de fluidos, pretende mejorar la higiene en los baños y reducir las típicas discusiones de pareja.

"En respuesta a las críticas severas y repetidas de nuestras madres y a varias relaciones fallidas con mujeres", dos científicos de la Universidad Brigham Young en Utah (EE.UU.), han estudiado la dinámica de fluidos del chorro de orina masculina al impactar libremente sobre una superficie rígida. El objetivo, que sin duda media humanidad agradecerá enormemente, es evitar las indeseadas salpicaduras cuando un hombre utiliza un retrete. Como todo, esto también tiene su técnica. 


Para simular la micción, los investigadores utilizaron un cubo de 18 litros con mangueras conectadas a dos tipos de uretras sintéticas. Los experimentos se llevaron a cabo con una tasa de presión y un flujo que se esperaría de un individuo sano de sexo masculino dispuesto a desahogarse. Con una cámara de alta velocidad captaron al detalle el impacto del chorro, el ángulo que toman las gotitas laterales y verticales cuando chocan contra la superficie, y midieron las distancias y la velocidad de las mismas. Guiados por los resultados, proponen unas técnicas para reducir las salpicaduras. 
 
El secreto, después de todos estos análisis, es acercarse y disminuir el ángulo lo máximo posible. "El chorro de orina masculina rompe unos 6 o 7 centímetros fuera de la salida de la uretra", explica Randy Hurd, coautor de la investigación, a la BBC. "Así que en el momento en que llega el urinario, ya está en forma de gotas. Y estas gotitas son las responsables de la formación de salpicaduras en los pantalones de color caqui", dice con humor.

Apuntar bien

Hurd recomienda acercarse lo máximo posible al urinario y adoptar un "ángulo de ataque" más estrecho. Dirigir el chorro hacia los lados o hacia abajo resulta recomendable. Un flujo dirigido hacia la pared del urinario en un ángulo de 90 grados, o directamente en el agua del inodoro, da como resultado una gran cantidad de gotas disparadas hacia todos lados. Si uno está en casa, en un retrete convencional, dicen, también puede sentarse, aunque esta solución parezca de perogrullo. Y si no, lo mejor es situarse un poco hacia un lado y apuntar hacia abajo en un ángulo bajo para reducir al mínimo la "aspersión". Colocar papel higiénico en el interior del retrete también ayuda a minimizar las salpicaduras. 

"Puede parecer una broma de un niño de 12 años, pero es un problema real", apunta Tadd Truscott, también autor del estudio, a la BBC. "Todos hemos estados en baños desagradables con charcos en el suelo, esos lugares son un foco de bacterias". 

Los investigadores presentarán sus conclusiones en el próximo encuentro de la Sociedad Americana de Física. Pueden hacer sus apuestas sobre si esta investigación se llevará un Ig Nobel el año que viene.

Fuente: ABC.es

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